El norte de Bucaramanga y sus cerros orientales guardan enormes reservorios de naturaleza, con áreas declaradas Parques Naturales Regionales como el de Misiguay, entre Rionegro y Matanza, o el Predio El Rasgón – Cerro La Judía compartido entre Bucaramanga y Floridablanca. Por no citar la sagrada fábrica de agua del Páramo de Santurbán, estrella fluvial donde nacen los principales ríos que abastecen al nororiente colombiano.

Y precisamente a solo 15 minutos de la salida por el norte de Bucaramanga, el Río Tona, proveniente de las estribaciones del Páramo de Santurbán, abastece con sus aguas al embalse que garantiza el agua durante 50 años para la Ciudad Bonita  y el área metropolitana.

Agua potable durante 50 años

Saliendo por el norte de Bucaramanga, desviando por el sitio conocido como La Virgen y tomando la vía que conduce hacia Matanza, en solo quince minutos llegaremos al Embalse del río Tona, en el punto donde un muro enrocado de 103 metros de altura contiene las aguas de este río en su cuenca baja, para llenar el embalse que garantizará el suministro de agua pura durante 50 años para Bucaramanga.

El espejo de agua tendrá una extensión de 54 hectáreas y aunque es muy reducido comparándolo con las casi 7.000 hectáreas de extensión de Hidrosogamoso, tiene un gran potencial ecoturístico para la creación de corredores ecológicos y la práctica de actividades como pesca deportiva, deportes náuticos, camping y senderismo.

Hacia Soto Norte

Continuando por la misma vía, tan solo una hora nos separa del maravilloso inventario ecoturístico y natural de las poblaciones pertenecientes al circuito de Soto Norte como Matanza, Charta, Suratá, California y Vetas, con un potencial indescriptible de ecoturismo y aventura.

Así llegaremos a Matanza, una pequeña y acogedora población de esencia eminentemente rural y vocación agrícola, rodeada de inmensas montañas, bajo un clima agradable y matizado por suaves brisas. Allí encontraremos el Hotel Cacique Matanzú, un resort con todas las comodidades, entre las que destaca un componente de aventura: una flotilla de poderosas cuatrimotos que, tras una muy breve inducción y con todas las medidas de protección, llevarán al turista citadino a adentrarse en una vasta red de caminos veredales que permiten llegar a poblaciones como Charta, Suratá y California, transitando por senderos de naturaleza y bosques nativos, con una vista inigualable.

Así mismo, Matanza es el punto de partida para recorrer circuitos ecológicos y rurales, y ya sea en cuatrimoto, caballo, bicicleta o caminando, llegar a escenarios inexplorados visitando los principales sitios de interés de los municipios vecinos de la provincia. Rodeando montañas y disfrutando de aire puro, con un clima templado único ideal para el descanso, podemos llegar incluso hasta Vetas y California, las puertas de entrada al Páramo de Santurbán, santuario natural y verdadera fábrica de agua del oriente colombiano.

Rionegro: naturaleza y ecoturismo

Volviendo a la salida por el norte de Bucaramanga, tomando la vía que conduce hacia la costa caribe, nos llevará en 45 minutos a Rionegro, un fértil escenario de naturaleza y ecoturismo.  Su extenso territorio cubre desde límites con Matanza, en las estribaciones del páramo de Santurbán, hasta el entorno cálido en límites con Puerto Wilches y Sabana de Torres.  Por ello se encuentran variados ecosistemas, climas y vegetación, como bosques sub-andinos, humedales y exuberante vegetación tropical, con numerosos afluentes cristalinos, multitud de balnearios naturales y paisajes, como el recientemente declarado Parque Natural Regional de Misiguay, ideales para actividades como senderismo, torrentismo, cabalgatas y caminatas de observación.

Además de las playas de Puerto Amor a la entrada del municipio, donde se celebra el Festival del Río en el mes de enero, se encuentran otros balnearios como La Moradita,  Brisas, Sardinas, que se constituyen en perfectos destinos para el ecoturismo. Hacia Llano de Palmas y el Parque Natural Regional de Misiguay encontraremos abundancia de cristalinas quebradas, cascadas como las Baikal, y caídas de agua de hasta  30 mt. de altura, idóneas para un buen baño, hidroterapia y práctica de torrentismo y cañonismo. Pero una visita a Rionegro no estará completa si no pasamos por El Portal, ejemplo de turismo sostenible y respeto hacia el entorno y el medio ambiente.

El Portal, paraíso natural

Para quienes gustan de la naturaleza y la tranquilidad, El Portal es el lugar preferido para la recreación y el descanso. Este paraíso natural a la entrada de Rionegro cuenta con aguas cristalinas, vegetación exuberante y construcción con conciencia ecológica. Refrescantes piscinas naturales de agua pura y circulante, siempre enmarcadas entre frondosa vegetación, son el lugar ideal para tomar el sol y bañarse, recibiendo una cascada natural de 12 metros de altura, y multiples chorros de agua, que invitan a reconfortantes hidromasajes. Como perfecto complemento se encuentra camping, alojamiento, pesca deportiva, ciclomontañismo, equitación, Spa, senderos ecológicos, juegos  infantiles, bar, bolos, minitejo, moliendas didácticas y polideportivo.

Santurbán, fábrica de agua y de vida

Las poblaciones de California y Vetas son las puertas de entrada a tan indescriptible tesoro donde se encuentran dos de las más preciadas riquezas de la humanidad: el oro que de allí se ha extraído desde tiempos ancestrales, y el agua, siendo este santuario natural el nacimiento de los más importantes ríos del oriente colombiano. Porque el principal atractivo de Santurbán lo constituye un sistema de complejos lagunares, diseminados sobre la extensa superficie de virginales páramos.

  En esta estrella hídrica, la más alta e importante del nororiente de Colombia, nacen ríos y riachuelos hacia todas las direcciones. Allí, cóndores, lagunas, valles y frailejones ofrecen un paisaje único.

Iniciaremos nuestra aventura en Vetas, el municipio a mayor altura de Colombia.  Este es un poblado de tradición minera, de casas blancas, recostado sobre un pequeño valle en las estribaciones de la montaña, desde donde podemos emprender numerosas rutas que nos llevarán, luego de horas e intensas pero reconfortantes caminatas por solemnes parajes, hacia hermosas y cristalinas  lagunas contenidas entre grandes murallas rocosas, con fondos de llamativos colores creados por la oxidación de antiguos glaciares.

No es tan fácil… Hay que tener cierta preparación física, adaptarse a la altura pues la respiración se torna jadeante, los morrales pesan pues hay que llevar todo ya que allí no hay más que naturaleza, pero el esfuerzo bien vale la pena.. Es el encuentro hacia algo único, irremplazable como la vida misma, el recuerdo indeleble en el alma de una región rica en agua, que aún luchamos por salvar para nuestras generaciones venideras..

2017-05-08T20:17:37+00:00
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