La Primera cervecería industrial de Colombia

En la naciente república del siglo XIX, la producción de bebidas fermentadas de elaboración artesanal como la chicha, el guarapo y la cerveza fue una de las principales actividades económicas. Y el primer asomo de la industria cervecera a gran escala en Colombia se puede remontar hacia los años 1885 a 1889, cuando en la hacienda de la familia Gómez, cercana a la población del Socorro, los hermanos inmigrantes alemanes Leo y Emile Kopp, junto a algunos asociados locales comenzaron la fabricación de cerveza.

Al año siguiente, en el Almacén Fenicia, del Socorro, fundan la Cervecería Alemana Kopp & Cia, y en 1891 Emile Kopp vende su parte y se traslada a Bogotá para fundar la Cervecería Bavaria, la cual erróneamente se ha considerado como la primera gran cervecería industrial del país, tal vez debido a que sería la más influyente y terminaría por absorber a las demás marcas existentes.

Porque para la historia, la primera cervecería industrial del país, dotada de maquinaria frigorífica y cavas para poder producir cervezas de baja fermentación, fue la Cerveceria Clausen.

Hacia 1882 desembarcaba en suelo colombiano el ciudadano danés Christian Peter Clausen Fangel, quien, como muchos emprendedores inmigrantes que llegasen a estas tierras orientales, se asentaría en Santander atraído por una tierra de promisión que ya había acogido a tanto progresista aventurero europeo. Y al igual que sus coterráneos se dedicaría al comercio, hasta que surgió en su mente la idea de fabricar directamente la cerveza que entonces se importaba de Europa. Atraído por la pureza de las cristalinas aguas que manando de las rocosas montañas no requerían de mayor tratamiento, la cervecería fue montada en el sitio conocido con el nombre de La Esperanza, en la confluencia del Río Frío con la quebrada la Carbona en el municipio de Floridablanca. Dichas aguas aún fluyen hoy, igual de puras, alimentando acueductos veredales de la zona.

Dada la colosal dificultad que implicaba el transporte de las pesadas maquinarias, movilizadas a lomo de mulas hasta este emplazamiento, solo hasta 1887 se pudo completar los montajes iniciales de la cervecería, que inicia su producción en pleno hacia 1889.

Así mismo se produjeron bebidas gaseosas como la Soda Clausen, una de las más recordadas y que se produjo hasta la entrada del siglo XXI.

Y mientras Bavaria se expandía e iniciaba su monopolístico empeño por absorber las demás marcas del mercado, Clausen permanecía con muy buena aceptación en esta parte del país, produciendo marcas tan reconocidas como Cerveza Clausen, Cerveza Pilsen, Pilsen Clausen, Cerveza Sol y una cerveza oscura llamada “Chivo Clausen”, cuyo nombre aún puede leerse en las bancas de algunos parques de pequeñas poblaciones de Santander.

Del emprendimiento de don Christian también se recuerda la llegada del teléfono a Bucaramanga, de la mano con los señores Koppel Schloss, familiares de don Leo S. Kopp; así mismo la construcción de uno de los edificios notables de la época, en el cual funcionaría el afamado almacén y ferretería Clausen, además de la agencia de su cerveza en Bucaramanga. Casi intacta, hoy funciona allí la Notaría Séptima a un costado de la Plaza Cívica Luis Carlos Galán.

A las enormes dificultades como la crisis económica de principios del siglo XX se sumaba la asfixiante presión de Bavaria que, de más de un centenar de marcas entre artesanales e industriales en toda la geografía nacional, para la década de los 30 solo dejaba espacio a cuatro cerveceras independientes. En Floridablanca, Santander, continuaba sin mayor competencia la Cervecería La Esperanza, que en 1937 cambió la razón social a Cervecería Clausen La Esperanza.

Hasta que pudo más la agresiva competencia, cuando el 1o. de abril de 1958, ante una buena oferta económica y a cambio de una pequeña participación accionaria, la Cervecería Clausen fue vendida al Consorcio de Cervecerías Bavaria.  Es el principio del fin para la gran marca Clausen, sinónimo de empresa e industria para Santander.

Hacia 1964 Bavaria decide cerrar la antigua planta de la Cervecería Clausen y continuó abasteciendo toda la región desde la Cervecería de Bucaramanga, la actual planta de Bavaria en el Café Madrid.

Pero la marca santandereana revivió y perduraría cuando en marzo de 1981, en la Cervecería de Santa Marta, Bavaria lanza al mercado la primera cerveza colombiana en lata, la recordada “Clausen” tipo premium que en su envase de 12 onzas fuese sinónimo de clase y distinción. La dorada lata fue de gran aceptación en el mercado nacional e internacional.

Entre los cerros orientales de Floridablanca, perdura el recuerdo del primer gran emprendimiento industrial de Santander y Colombia en el siglo XIX. Solo algunas cenefas del ilustre pintor Segundo Agelvis dan fe del esplendor y prosperidad que antaño se vivió en las casonas de La Esperanza, sede de la gran cervecería Clausen.

2017-03-29T14:58:57+00:00
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